Stipas y Pennisetum

Para despegarse del vecino utilicé el laurel de flor blanca a modo de cerco florido en primavera, verano y otoño, con lo que se logré una masa compacta. Delante de las Stipas, coloqué una línea de ladrillos para que la pileta siguiese desperezándose en el jardín y no estuviese separada, como cortada con un cuchillo. Por último, en primer plano, ubiqué los Pennisetum rubra con sus inflorescencias, que logran un escenario en pleno movimiento. Los pastos hablan su propio idioma.

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